El lugar de la Iglesia es absolutamente único. La Iglesia es formada por el Espíritu Santo enviado del cielo después de la muerte y resurrección de Cristo, y de haberse sentado a la diestra de Dios. Está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, y toda su existencia está entre Pentecostés y el arrebatamiento de los creyentes. A los santos del Antiguo Testamento se les asignará su propio lugar de acuerdo a la sabiduría de Dios. Es él quien determina el lugar y la parte de “cada familia en el cielo y en la tierra”. Pero estos santos no pueden pertenecer a un cuerpo que comenzó a existir mucho tiempo después de ellos. Participarán en la primera resurrección y en la gloria celestial, pero la Iglesia ocupará eternamente su lugar especial como cuerpo y esposa de Cristo. ¡Qué lugar tan maravilloso! ¡Que podamos caminar de una manera más digna de ello!