El ABC del cristiano /21

Ejemplos del Antiguo y del Nuevo Testamento -4

¿Qué podemos aprender de las ovejas?

La imagen del pastor y su rebaño se repite varias veces en la Biblia, por ejemplo, en el Salmo 23, Ezequiel 34 y Juan 10. El Espíritu Santo lo aplica a la relación entre Dios y su pueblo terrenal o, en el Nuevo Testamento, entre el Señor Jesús y los suyos, los que creen en él.

Nos limitaremos a ver lo que podemos aprender de las ovejas.

Para muchas personas, este animal incapaz de valerse por sí mismo es un símbolo de estupidez. Pero con la imagen de la oveja, la Palabra llama nuestra atención sobre el comportamiento inteligente de ella, y nos la da como ejemplo, en muchos aspectos, para que podamos imitarla.

La oveja se deja encontrar

Sin un guía, la oveja está perdida. No conoce el camino y se extravía. En el desierto no encuentra comida ni agua. No sabe enfrentarse a los peligros y no puede defenderse de los animales salvajes.

Aunque es raro, ocurre que una oveja se salga del rebaño y se aleje. Entonces, el pastor va a buscarla.

¿Cómo se comportará cuando el pastor que la busca se acerque a ella? ¿Huye o se esconde? No, ¡ella se deja encontrar!

Así es como empezó la vida de cada uno de nosotros. Para los seres humanos, no es una excepción: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6), un camino que se aleja de Dios y conduce a la perdición.

¿Pero qué pasó? “El buen pastor” bajó del cielo. Puso su propia vida por las ovejas (Juan 10:11, 15, 17-18). Con ello expió los pecados de todos los que creen en él; asumió su castigo y destruyó al enemigo. ¿Podría haber dado mayor prueba de su amor?

Pero eso no es todo. Va tras la oveja perdida, “hasta encontrarla”... “Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso” y la lleva “a casa” (Lucas 15:4-6).

¿Quién está actuando sin inteligencia? ¿Es la oveja que se deja llevar de vuelta al rebaño, o los muchos pecadores perdidos que huyen del amor del Buen Pastor que los busca?

La oveja confía en su pastor 

El pastor lleva a la oveja encontrada de vuelta a su rebaño. Este es su lugar, que no suele abandonar porque confía en el pastor y sigue sus órdenes.

Nosotros que pertenecemos al rebaño del Buen Pastor, ¿confiamos toda nuestra existencia a su guía diaria e ininterrumpida? Ah, esta confianza es un elemento de suma importancia en la vida del cristiano. Se manifestará como nuestra sumisión en todas las cosas a Su voluntad, incluso cuando vaya en contra de nuestros propios deseos y propósitos.

Aprendemos a confiar plenamente en la medida en que renunciamos a toda esperanza en nosotros mismos: en nuestro corazón, sabiduría, prudencia y en nuestra fuerza (Proverbios 28:26; 3:5).

¿Cómo se expresa esta confianza de la oveja en su pastor?

La oveja descansa en los pastos donde el pastor la conduce 

El rebaño apacienta en las proximidades del pastor. Él sabe dónde encontrar agua fresca y pastos verdes. La oveja confía en él y le sigue. Si va más lejos, lo sigue también.

Cuando se trata de “pastos” y “aguas”, ¿no tenemos muchas más razones para confiar en nuestro “Buen Pastor”? Él dice: “Yo soy el pan de vida; el que a viene nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”. Y también: “Si alguno tiene sed, venga a y beba” (Juan 6:35; 7:37). Esto implica claramente hacia dónde debemos buscar “delicados pastos” y “aguas de reposo” (Salmo 23:2): solo se encuentran en Él y cerca de Él. También, el Espíritu Santo nunca deja de guiarnos hacia él.

¿Busca nuestro corazón, lleno de confianza, la cercanía del Buen Pastor? ¿Lo considera capaz de llevarnos a los mejores pastos? ¿O buscamos otros? El mundo tiene muchos de ellos, ¡aunque solo sea a través de la lectura!...

Nuestra felicidad o infelicidad depende de como respondamos. Si el salmista puede declarar absolutamente: “Nada me faltará”, es porque se deja alimentar y guiar por el Buen Pastor. Las bendiciones del Salmo 23, un salmo lleno de los maravillosos caminos del Pastor divino, están reservadas para aquellos que buscan constantemente Su cercanía.

La oveja sigue los caminos del pastor

¡Qué imagen tan hermosa y conmovedora la de un rebaño de ovejas siguiendo a su pastor! Toda su sabiduría consiste en seguirlo. ¿No es esto lo más razonable? Porque el pastor es muy superior a ellas en inteligencia, entendimiento y experiencia. Él conoce el camino y todos sus peligros, y solo él puede conducirlas a un lugar de descanso. La protección y la seguridad solo se encuentran en su presencia. Él es el responsable de todo.

¿No hay una diferencia aún mayor entre la sabiduría del Buen Pastor y nuestro propio discernimiento? ¡Cuánta más razón hay para seguirle, permaneciendo constantemente en su dependencia! Entonces nos encontraremos bajo su protección, y disfrutaremos de la paz y el gozo de su comunión. De esta manera nuestro caminar será agradable a Dios. Pero cuando seguimos nuestra propia sabiduría y voluntad, todo va mal. ¡Lo hemos experimentado muy a menudo!

Nuestro pastor nos guía por sendas de justicia “por amor de su nombre” (Salmo 23:3). El nombre de Jesús nos recuerda que él, como hombre, caminó aquí en la tierra en perfecta dependencia de su Padre. Solo hacía lo que le agradaba. Guardó los mandamientos de su Padre y así permaneció en su amor. Esta era la fuente de su gozo (Juan 8:29; 15:10-11). “Por amor de su nombre” nos guía ahora por las mismas sendas, para que su gozo esté también en nosotros. Hemos sido elegidos para andar en la misma obediencia que Jesucristo (1 Pedro 1:2, versión francesa J.N.D.).

La oveja conoce la voz del pastor y le sigue 

La seguridad de la oveja es que puede reconocer el sonido de la voz su pastor. Los extraños han intentado llamar a las ovejas con mala intención, pero las ovejas no conocen su voz y huyen de ellos.

Ah, cuántas son las voces de los “extraños” (Juan 10:5) en el mundo. Quieren alejar a los creyentes del Buen Pastor y de sus pastos. Detrás de estas voces está el “ladrón” que “no viene sino para hurtar y matar y destruir” (v. 10).

Que también nosotros seamos como las ovejas en esto, y mantengamos nuestros corazones y oídos dirigidos simple y únicamente al Señor, para que podamos reconocer siempre su voz, a pesar de la confusión de las voces de este mundo. “Va delante de” nosotros (v. 4); podemos verlo por la fe y seguir su ejemplo. Pero también habla a nuestros corazones a través de su Palabra y su Espíritu; podemos escucharle.

¡Qué pastor tan perfecto y único tenemos en este mundo! Él nos cuida con una fidelidad maravillosa. Si le seguimos todo el tiempo como verdaderas ovejas, también experimentaremos esta frase: “Nada me faltará” (Salmo 23:1).